lunes, septiembre 27, 2021
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Estrés, intestino y sus consecuencias

Por la Universidad de Harvard

Los trastornos gastrointestinales funcionales afectan del 35% al 70% de las personas en algún momento de la vida, las mujeres con más frecuencia que los hombres. Estos trastornos no tienen una causa física aparente, como una infección o cáncer, pero provocan dolor, hinchazón y otras molestias.

Múltiples factores, biológicos, psicológicos y sociales, contribuyen al desarrollo de un trastorno gastrointestinal funcional. Sin embargo, numerosos estudios han sugerido que el estrés puede ser particularmente importante. La relación entre el estrés ambiental o psicológico y el malestar gastrointestinal es compleja y bidireccional: el estrés puede desencadenar y empeorar el dolor gastrointestinal y otros síntomas, y viceversa. Esta es la razón por la que las terapias psicológicas se utilizan a menudo en combinación con otros tratamientos, o incluso solas, para tratar los trastornos gastrointestinales funcionales.

El sistema nervioso entérico como segundo cerebro

Las funciones de soporte vital, como la respiración, los latidos del corazón, la presión arterial y la temperatura corporal, se regulan a través del sistema nervioso autónomo. Esta compleja red de nervios se extiende desde el cerebro a todos los órganos principales del cuerpo y tiene dos divisiones principales. El sistema nervioso simpático desencadena la respuesta de “lucha o huida”. El sistema nervioso parasimpático calma el cuerpo después de que el peligro ha pasado. Tanto el sistema nervioso simpático como el parasimpático interactúan con otro componente menos conocido del sistema nervioso autónomo: el sistema nervioso entérico, que ayuda a regular la digestión.

El sistema nervioso entérico a veces se denomina “segundo cerebro” porque depende de los mismos tipos de neuronas y neurotransmisores que se encuentran en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Después de sentir que la comida ha entrado en el intestino, las neuronas que recubren el tracto digestivo señalan a las células musculares que inicien una serie de contracciones intestinales que impulsan la comida más lejos, descomponiéndola en nutrientes y desechos. Al mismo tiempo, el sistema nervioso entérico utiliza neurotransmisores como la serotonina para comunicarse e interactuar con el sistema nervioso central.

Este “eje cerebro-intestino” ayuda a explicar por qué los investigadores están interesados ​​en comprender cómo el estrés psicológico o social puede causar problemas digestivos. Cuando una persona se estresa lo suficiente como para desencadenar la respuesta de lucha o huida, por ejemplo, la digestión se ralentiza o incluso se detiene para que el cuerpo pueda desviar toda su energía interna para hacer frente a una amenaza percibida. En respuesta a un estrés menos severo, como hablar en público, el proceso digestivo puede ralentizarse o interrumpirse temporalmente, provocando dolor abdominal y otros síntomas de trastornos gastrointestinales funcionales. Por supuesto, también puede funcionar al revés: los problemas gastrointestinales persistentes pueden aumentar la ansiedad y el estrés.

Opciones de psicoterapia para el malestar gastrointestinal

Las revisiones sugieren que varios tipos de psicoterapias pueden ayudar a aliviar la angustia gastrointestinal persistente, o al menos ayudar a las personas a aprender a lidiar con tales síntomas. Aunque esta investigación tiene limitaciones, en particular, muchos estudios han sido criticados por usar un control de lista de espera, que no permite a los investigadores dar cuenta de los efectos terapéuticos de recibir atención médica, la evidencia sugiere que las siguientes psicoterapias pueden brindar algún alivio para muchas personas con trastornos gastrointestinales funcionales graves.

Terapia cognitivo-conductual (TCC). Esta psicoterapia de reserva ayuda a los pacientes a cambiar los pensamientos y comportamientos contraproducentes y a aprender habilidades de afrontamiento para manejar mejor el estrés y la ansiedad. La TCC puede ser más útil para ayudar a los pacientes a sobrellevar el malestar gastrointestinal persistente, en lugar de reducir el dolor.

Terapia de relajación. Esto abarca una serie de técnicas diseñadas para ayudar a las personas a relajarse y reducir la reactividad al estrés. Las técnicas incluyen relajación muscular progresiva, visualización y música relajante. Es eficaz para los trastornos gastrointestinales cuando se combina con CBT.

Hipnosis. La hipnoterapia dirigida al intestino, que combina una relajación profunda con sugerencias positivas centradas en la función gastrointestinal, puede ser útil para las personas cuyos síntomas se presentan incluso sin un estrés evidente.

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Una alternativa para el estrés es la práctica del Qi Gong dado que en su práctica se realizan ejercicios para relajar mente y cuerpo y te ayudará a liberar del cansancio del día enfocándolo en su respiración y concentración corporal. Visita la siguiente página para conocer nuestras sucursales en la Ciudad de México y Toluca:

Fuente: https://www.health.harvard.edu/newsletter_article/stress-and-the-sensitive-gut

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